Con este nombre se conoce en Pinoso a un
refugio eventual de pastores trashumantes, ideado para resguardarse de
eventuales tormentas en pleno campo, o a los construidos por los propios
lugareños, con el mismo fin, para sus labores agrícolas.
En nuestro entorno de Pinoso, estas
construcciones rústicas, realizadas con la técnica de “piedra en seco”, se encuentran especialmente en la zona lindante de
la Vereda Real de Serranos, aunque
también las hay en otros entornos del término municipal.
Este tipo de construcciones de uso agrícola y
ganadero reciben también otras denominaciones: “cubillos”, “tombos”, “chozos”,
“cupuruchos”, “guardaviñas”, etc, etc, dependiendo de la zona peninsular donde
se encuentren.
Su origen es incierto, pues se hallan
construcciones de este tipo a lo largo de la Historia. Según la arqueóloga
Clara Isabel Pérez, la técnica llega a esta zona, a través de la mencionada
vereda real, desde la zona de pastos manchega (norte de la provincia de Albacete),
que fueron los primeros en realizarlos aquí, aunque después las gentes del
lugar imitaron su técnica, aunque sin llegar a la perfección de aquellos.
Cuando en el siglo XIX se
produjo una importante demanda de vino para la exportación, debido a la plaga
de filoxera de otras zonas vinícolas de España, se originó aquí un incremento
notable del cultivo de la vid, sustituyendo al cereal. Entonces, muchos
propietarios decidieron proveerse de un refugio donde poder pernoctar, ya que
este cultivo requería más labores agrícolas que el anterior.
Los cucos los podemos encontrar en buena parte
del término municipal de Pinoso, sobre todo en el entorno de la pedanía de Lel,
en la zona llamada “El Toscar”,
donde son muy numerosos debido a la cercanía de la vereda real. También los hay
en La Centenera, Paredón, Ubeda, Culebrón, La Caballusa, Tres Fuentes, aunque
en menor medida. Incluso hay alguno en Las Casas del Pino, aunque amenazado por
la extracción de áridos para la construcción.
En este caso conoceremos un cuco de cantera, que está situado muy cerca del Cuco de La Centenera, en una cantera abandonada que el camino que se dirige hacia Lel. A unos 500 m. a la derecha lo veremos sin problema.
En este caso conoceremos un cuco de cantera, que está situado muy cerca del Cuco de La Centenera, en una cantera abandonada que el camino que se dirige hacia Lel. A unos 500 m. a la derecha lo veremos sin problema.
Localización del Cuco de Cantera en Google Maps
Características
y usos:
A pesar de estar realizados sin emplear
argamasa alguna y sin cimentación, los cucos se conservan, generalmente, en
buen estado, ya que la técnica de construcción es muy robusta, disponiendo
piedras de manera que unas sustentaban a las otras, colocando las más grandes
en las caras exteriores del muro, y rellenándolas de otras más pequeñas.
Los más antiguos se reconocen por las
características coloraciones de la piedra, más oscura, ennegrecida en el
exterior por la acción del agua, el sol y el viento. También los hay con
sillares bien tallados, caso de los cucos de cantera, con formas muy
cuadrangulares.
Los más, están construidos por piedras de
mediano y gran tamaño, irregulares en general, pero muy bien “encajadas” unas a
otras, que se recogían del propio terreno y que, al mismo tiempo, servía para
“limpiarlos” de ellas.
Dimensiones
y formas:
Del tamaño de los cucos, tanto en perímetro
como en altura, sus dimensiones varían de unos a otros. La alzada media está en
torno a los 4 o 5 metros, lo que se traduce en una base que se aproxima a los 3
metros. Conforme se alza el cuco los muros se aproximan creando un edificio en
talud (inclinado) hacia adentro.
Exteriormente, sobre todo hacia la cima, es
“torreado”, cubriéndose la cubierta con pequeñas piedras y tierra. Algunos
tienen doble pared, ya para reforzar su estructura o para subir a la cubierta.
En este caso, algunas piedras sobresalen de la pared en forma de “escalera”
para facilitar la subida a la misma, engarzándolas a la estructura para que
sobresalgan y aguantar el peso de una persona.
El acceso al interior se realiza por una
puerta realizada con piedras de mayor tamaño, coronada por una losa, aunque
también las hay acabadas en arco de varios tipos, y que normalmente se orienta
al sur, para evitar los fríos vientos del norte y aprovechar mejor la luz del
día.
En el interior, la cubierta tiene forma de
cúpula, realizada por aproximación de hiladas o formando una falsa bóveda.
También se encuentran “hornacinas”,
para dejar enseres, comida o el botijo con agua fresca. Otros presentan una
bancada, donde recostarse para el descanso, e incluso algunos presentan un
respiradero, o especie de chimenea, para poder encender fuego en su interior,
bien para calentarse o para hacer la comida.
Curiosamente, hace unos años falleció una de
las últimas personas que habitó un cuco: La Tía Adelaida, vecina de Lel. No se
puede saber quiénes construyeron los
cucos, ni tampoco cuando dejaron de construirse, pero si sabemos que en la
actualidad ya no quedan constructores de cucos en Pinoso.
Su cronología puede datarse entre el siglo
XVIII y principios del siglo XX, cuando las labores agrícolas dejaron ya de ser
un problema por la mecanización paulatina de las mismas.
Galería fotográfica del Cuco de Cantera de La Centenera:
Galería fotográfica del Cuco de Cantera de La Centenera:
FOTOS: Ximo G. Rico
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